Parasitosis, señales de alarma

Los parásitos, de los más diversos, están en el planeta desde tiempos inmemoriales. Conviven con el resto de los seres de manera cotidiana e incluso muchos de ellos viven dentro de nuestro organismo. Y por supuesto nuestras mascotas no son la excepción.
Sin embargo, a pesar de su popularidad, debemos saber que existen ciertos tipos de parásitos que pueden resultar inocuos para la salud y otros que son perjudiciales.
Los dos grupos principales de parásitos podrían clasificarse en “internos” y “externos” y conocerlos nos ayudará a tomar las precauciones de cada caso para preservar a nuestro caniche de enfermedades bastante comunes que se encuadran dentro de las llamadas “parasitosis“.
Los parásitos internos pueden comprometer seriamente el aparato digestivo del perro, o su sistema respiratorio. Entre ellos una variedad peligrosa es la conocida como leishmaniosis que provoca una repentina disminución del peso, opacamiento en el pelaje y nariz seca. Algo que podría pasar como cuestiones sin importancia pueden ser también señales de una contaminación parasitaria interna. La leishmaniosis no se cura, pero detectada a tiempo puede ser controlada de por vida sin poner en riesgo la vida del animal. No se contagia a humanos.
En cuanto a los parásitos externos más conocidos son las pulgas, ácaros, garrapatas, hongos y otros. Los tratamientos adecuados son los que designará el veterinario en cada caso y su aplicación deberá realizarse con frecuencia para evitar un contagio masivo del animal.
En la actualidad la industria veterinaria ha desarrollado importantes avances en este sentido y lo más recomendable es realizar una desparasitación profesional cada 3 meses. Una consulta oportuna puede ser de vital importancia para que nuestro caniche se mantenga vital y saludable.
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