Primeras enseñanzas

Ya tenemos nuestro caniche en casa y ahora comienza la hermosa y difícil tarea de aprender a convivir y disfrutar unos de otros.

Al elegir el caniche, sabemos que hemos optado por un animalito de compañía, alegre, vivaz e inteligente: características que debemos tener en cuenta al momento de iniciar su adiestramiento.

Hay cosas básicas que tenemos que enseñarle, para fijar los límites de cada uno de los miembros de la familia.

A todos nos gusta que el perrito nos obedezca, pero esa obediencia tiene que ser enseñada y aprendida.

Los perros aprenden por asociación; es decir, no pueden entender las ideas de “bien” o “mal” sino que, si una acción que realizaron tiene una consecuencia satisfactoria, la van a repetir; en esto consiste la asociación.

Por eso, uno de los componentes básicos de la enseñanza a nuestras mascotas es la recompensa.

En este sentido, tenemos que ser capaces de advertir cuál será la recompensa adecuada: comida, caricias, elogios, lo iremos aprendiendo con el tiempo y la observación.

Otro componente es el momento adecuado: hay que esperar que el perro se sienta motivado. Por ejemplo si la recompensa es comida, la apreciará si tiene hambre.

La disuasión se logra reteniendo la recompensa; es decir, no lo debemos castigar, pero sí hacerle saber que no es conveniente que continúe determinado comportamiento. Un tono de voz firme, un rápido tirón del collar, se lo indicarán.

Finalmente un tercer componente que es la frecuencia y regularidad: si la respuesta es correcta se debe recompensar inmediatamente, de lo contrario, le será imposible relacionar una cosa con la otra, y las órdenes deben ser cortas y siempre iguales.

Las sesiones de adiestramiento, sobre todo con el caniche, que es un animalito tan juguetón y gustoso de la compañía de las personas, deben ser placenteras para ambos, un disfrute compartido.

Por otra parte el adiestramiento del caniche es un ejercicio tanto para el perro como para su dueño o la persona que lo está adiestrando; ir aprendiendo las características del perro, su comprensión, tener la capacidad de variar la orden si vemos que no responde, son cosas que nosotros también tenemos que practicar.

Las órdenes básicas son el llamado para que venga (por ejemplo, “aquí”) o el sentarse (“sienta”).

Si somos capaces de combinar estas ideas, elegir el momento, compartir el aprendizaje y hacer del momento del adiestramiento un rato de diversión y placer para todos, seguramente tendremos muchos y muy felices años de convivencia con nuestro caniche.

Pepi caniche cachorro

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